Puño Dragón - Sala Impala 2

Escrito el 08/05/2026
Estéfano Serrano


Puño Dragón pone el broche de oro con sus "Juegos Violentos"

El viernes en la Sala Impala de Córdoba había ganas de movida. De esa movida bien sonora, con guitarras fuertes, gente apretada cerca del escenario y canciones que en directo ganan todavía más fuerza. Puño Dragón llegaba a la segunda fecha del doblete andaluz dentro de la gira de Juegos Violentos y la sensación desde antes de empezar era la de que iba a ser una noche intensa.

La sala fue entrando poco a poco en ambiente hasta que se apagaron las luces y apareció la banda. Sin demasiadas florituras ni introducciones eternas: empezar y golpear. Así fue prácticamente todo el concierto desde que empezaron los primeros acordes de Rock n' Roll Solar. Desde los primeros temas se notó a un grupo cómodo encima del escenario y con mucha seguridad en lo que hace. Sonaron contundentes, compactos y con esa mezcla entre rock alternativo y actitud punk que tienen tan marcada.

El público respondió rápido. Había gente que se sabía cada letra y otra que simplemente se dejó llevar por la energía del directo, pero al final todos acabaron dentro del mismo ambiente. La Impala terminó convertida en una especie de olla a presión donde cada tema parecía sonar más fuerte que el anterior.

Las canciones de Juegos Violentos encajaron especialmente bien en directo. Tienen más peso, más oscuridad y una fuerza que en estudio ya funciona, pero que en sala pequeña se multiplica muchísimo. También hubo espacio para temas más conocidos del grupo, que fueron de los más coreados de la noche.

El final llegó casi sin darse cuenta después de una versión de Los Rodriguez, probablemente porque fue uno de esos conciertos que se pasan rápido cuando realmente estás dentro. Córdoba respondió bastante bien y la banda dejó claro que está en un momento muy sólido, especialmente encima del escenario, que es donde mejor se entienden sus canciones.

De esas noches en las que sales con los oídos tocados y la sensación de haber visto una banda que va a prender fuego cada sala que pise.